San Casimiro

San Casimiro

Fiesta: El 4 de marzo. Casimiro creció en un mundo
dónde su vida no le pertenecía. Como príncipe de
Polonia,  segundo hijo de Rey Casimiro IV e Isabel de
Austria, su vida fue programada para consolidar la
autoridad de su padre y para aumentar el poder de
Polonia. Casimiro comprendió a temprana edad que su
vida pertenecía a alguien más, a un rey mucho muy por
encima de su padre. A pesar de la presión,
humillaciones y rechazo, él sostuvo esa lealtad a
través de su vida entera. Fue el tercero de trece
hijos, nació en 1461 y se encomendó a Dios desde la
niñez. Parte de ese compromiso fue el resultado de la
influencia de su tutor, Juan Dlugosz, cuya santidad
animó a Casimiro en su propia senda. Sería difícil
para nosotros imaginar el lujo regio como una presión,
pero para Casimiro las riquezas que le rodeaban eran
tentaciones para olvidarse de sus verdaderas
lealtades. Rebelándose contra los ricos y elegantes
atuendos que  se esperaba que portara, se ponía las
ropas más sencillas. Rechazando aun las comodidades
más ordinarias,  dormía poco, mientras pasaba las
noches en oración. Y cuando dormía, lo hacía en el
suelo en lugar de en la cama real. Aunque era un
príncipe, muchos de los que le rodeaban deben haberse
reído y deben haber hecho bromas sobre su elección. No
sólo eso, sino que ante cualquier presión, Casimiro
era siempre amistoso y tranquilo. Aunque su padre
debe haberse preguntado qué le ocurría, debe haber
visto y admirado la fortaleza de su hijo. Demostró que
malentendió esta fortaleza cuando lo envió a la cabeza
de un ejército a tomar el trono de Hungría a solicitud
de algunos nobles de ese país. Casimiro sentía que la
expedición entera era un error pero se convenció de ir
por obediencia a su padre, no obstante, no podía
evitar  sentir a cada paso que desobedecía a su otro
Padre. Así, cuando los soldados empezaron a desertar,
se alegró mucho  de seguir el consejo de sus oficiales
y volvió a casa. Sus sentimientos se confirmaron
cuando se enteró que el Papa Sixto IV se oponía a esa
acción. Su padre, sin embargo, estaba furioso porque
contrariaba sus planes y desterró a Casimiro en un
castillo en Dobzki, esperando que el encierro lo
hiciera cambiar de opinión. El compromiso de Casimiro
con lo que creía correcto se hizo más fuerte en su
exilio y  se negó a colaborar con los planes de su
padre a pesar de la presión para que cediera. Incluso
rechazó una alianza política que su padre intentaba
formar. Participó sinceramente en los planes de su
verdadero Rey orando, estudiando y ayudando a los
pobres. Murió a la edad de 23 años en 1484 de una
enfermedad  pulmonar. Durante su entierro se cantó su
canción favorita, un himno latino a la Virgen llamado
"Omni die dic Mariae" que nosotros conocemos como
"Canta Diario, Diario a María." Debido a que esta
canción le encantaba, se le conoce como el Himno de
San Casimiro aunque él no lo haya escrito.

¿Dónde están tus lealtades? ¿Hay una parte de tu vida
dónde sientes que tus lealtades se dividen y sientes
presión para seguir un compromiso mundano? Elige hoy
la acción con la sirvas mejor a Cristo Rey.

San Casimiro, ayúdanos a recordar que nuestro
verdadero Rey es Jesucristo y a servirlo siempre con
alegría y amor. Ayúdanos a volvernos a la guía y
protección de nuestro verdadero Padre. Amén.

Con agradecimiento para Catholic Online.