Nuestra Señora de Suyapa

Fiesta:
El 3 de febrero. La diminuta imagen de Nuestra
Señora de la Concepción de Suyapa fue encontrada un
sábado de enero de 1747 por un joven campesino
humilde. Alejandro Colindres y Lorenzo Martínez, un
niño de ocho años, regresaban al pueblo de Suyapa,
cansados de trabajar recogiendo maíz todo el día. Al
caer la noche, cuando llegaban al barranco de
Piligüin, todavía estaban a medio camino. Les pareció
que era un buen lugar para pasar la noche y se
acostaron en el duro suelo. En seguida Alejandro
sintió que algo le estorbaba, tal vez una piedra, que
le impedía encontrar una posición cómoda para la
espalda. En la oscuridad, lo recogió y lo tiró.
Aunque parezca extraño, al acostarse de nuevo sintió
la misma incomodidad, pero - intrigado - esta vez no
lo tiró, sino que lo guardó en su morral. Al romper el
alba descubrió que el objeto misterioso era una
pequeña y encantadora imagen de Nuestra Señora tallada
en madera de cedro. Nuestra Señora de Suyapa sólo mide
seis y un medio centímetros. Es una talla muy antigua,
tal vez el trabajo hecho con devoción por un artista
aficionado. Su angélical apariencia refleja la nobleza
de la raza nativa. Es una imagen oscura con rostro
ovalado y pelo liso hasta los hombros: sus diminutas
manos se unen en actitud piadosa. Su túnica era
originalmente color rosado pálido que ahora apenas
puede verse pues está cubierta por una capa oscura
bordada con estrellas doradas y adornada con valiosas
joyas. Es objeto de gran veneración por parte de los
hondureños, la imagen reposa sobre una esfera de plata
maciza y parece rodeada por un círculo de rayos de
plata que evocan a "la mujer vestida de sol" que se
menciona en el Libro de las Revelaciones. En 1925, el
Papa Pío XI declaró a Nuestra Señora de Suyapa Patrona
de la República de Honduras y fue elegido el 3 de
febrero como su día de fiesta con misa y oficio
apropiados. El primer santuario fue bendecido en 1780
y el primer milagro atestiguado ocurrió en 1796. La
enorme iglesia actual, con espacio para la multitud de
peregrinos que visitan Suyapa, fue visitada por Juan
Pablo II en 1983. En una tierra de pobres, este
santuario de Santa Maria de Suyapa se localiza en una
de las partes más humildes de la ciudad.
Con agradecimiento para Mary Page.